lunes, 13 de julio de 2020

LA CAMIONETA HISPANO SUIZA T 60 R DEL ASESINATO DE CALVO SOTELO. Madrid, 1936


 UN REPORTAJE DE ROUTE 1963 

 

    Pasadas las 3 de la madrugada del 13 de julio de 1936, el exministro de la dictadura de Primo de Rivera y diputado a Cortes de la II República por el partido derechista monárquico Renovación Española, José Calvo Sotelo, fue asesinado con dos disparos de pistola Astra 400 del calibre 9 corto mientras era trasladado supuestamente a la Dirección General de Seguridad después de haber sido detenido ilegalmente en su domicilio de la calle Velázquez nº 89 de Madrid. Se trató, desde luego, de un asesinato con implicaciones políticas como venganza por la muerte del teniente de la Guardia de Asalto, José Castillo -de filiación socialista-, a su vez asesinado la víspera presuntamente por pistoleros falangistas o carlistas. Estos luctuosos episodios sucedidos en esos días convulsos que precedieron al estallido de la sublevación militar que desembocaría en la Guerra Civil española, son sobradamente conocidos y no es propósito de este reportaje abundar en ellos de nuevo, y desde luego menos en este blog, que está orientado a cuestiones históricas que nada tienen que ver con la política, ni con causas ni sucesos derivados de ella en el pasado o en el presente, pero sí con la automoción, las carreteras antiguas y los vehículos clásicos. Unos vehículos clásicos que en determinadas ocasiones pasan a formar parte de la historia por sucesos dramáticos en los que adquieren destacado protagonismo, como es el caso que  ahora nos ocupa.

 

    Sobre el asesinato de José Calvo Sotelo se ha escrito todo cuanto tenía que escribirse por el momento, y también se ha escrito casi todo cuanto se sabe en relación al vehículo en donde fue asesinado (mis aportaciones al respecto serán, por tanto, muy limitadas), la tristemente célebre camioneta de la marca  Hispano Suiza, modelo T 60 R, número 17 del parque móvil de las Compañías de Asalto, dependientes de la Dirección General de Seguridad. Matriculada en septiembre de 1932 con placa M-43028, formaba parte de un lote de 60 unidades del mismo modelo adquiridas por el Gobierno de la República mediante subasta pública promovida el 6 abril de dicho año para renovar la flota de este cuerpo de seguridad de la República, según convocatoria publicada en la Gaceta de Madrid, el equivalente al Boletín Oficial del Estado actual.

 

Camioneta nº 17 de las Compañías de Asalto en donde fue asesinado Calvo Sotelo


    Las características técnicas que debían reunir estos vehículos son muy interesantes, y las expongo a continuación resumidamente:

    1ª Los camiones se ofrecerán en un solo lote, en número de 60.

  2ª Estarán carrozados en autocar, con capacidad para 25 plazas, capota plegable de lona fuerte, impermeabilizada, color gris, y cortinillas laterales dispuestas para hacer un cierre completo por medio de cosido metálico. Los asientos perpendiculares al eje mayor del vehículo y en disposición que permita el fácil acomodo y la evacuación rápida de 25 personas, por medio de puertas situadas a ambos lados de cada fila de asientos.

  3ª Chasis bajo, con ruedas gemelas y dos ruedas calzadas como repuesto y con una distancia entre ejes de 3,500 a 4 metros.

   4ª Número de cilindros del motor: 4 ó 6.

    Potencia fiscal: entre 15 y 25 C.V.

    Cambio de velocidades: 3 ó 4 y marcha atrás.

    Frenos: en las cuatro ruedas.

    Capacidad del depósito de gasolina: 50 a 60 litros.

  Máximo consumo de gasolina: por 100 kilómetros, 30 litros.

  Máximo, consumo de aceite: por 100 kilómetros, 350 gramos.

    Puesta en marcha: eléctrica.

    5ª Las pruebas a sufrir, serán: un recorrido de 300 kilómetros con carga máxima y subir el puerto del León, del Guadarrama, sin calentamiento excesivo de los motores, parando en plena cuesta cuando se disponga.

   6ª El precio máximo de la unidad será el de 25.000 pesetas, que hace un total para el lote completo de 1.500.000 pesetas. 

 7ª La adquisición se efectuará entre productores nacionales, teniendo en cuenta lo legislado sobre la protección de nuestra industria.

   8ª Plazo máximo de entrega: cuarenta y cinco días contados a partir de la fecha de la adjudicación definitiva.

      9ª Las unidades serán puestas libres de gastos en Madrid y en el Parque móvil de la Policía Gubernativa.

 

Otra fotografía muy conocida de la camioneta 17 
 
    Casi 90 años después de aquella licitación pública para dotar de material móvil moderno a las fuerzas de seguridad del Estado, hay varias cuestiones curiosas que no puedo por menos que comentar por aquí. La primera de ellas el consumo y la autonomía que se esperaba de estos vehículos pesados (dotados con motores de gasolina, pues el diesel aún no estaba extendido en la automoción), y es que con 30 litros a los 100 kms. y depósitos de 50 ó 60 litros la autonomía máxima apenas si podría alcanzar los 200 kms. Tal vez no era necesario mucho más, pues se trataba de camionetas de intervención rápida destinadas a tareas de policía urbana dentro de las ciudades, y muy especialmente en Madrid capital. El consumo de aceite estimado en un máximo de 350 gramos (no se expresa en litros) a los 100 kms. tampoco nos entusiasmaría demasiado hoy en día. Cierto es que los motores antiguos eran mucho menos eficientes que los contemporáneos en todos los aspectos. 
 
    Por otra parte, la prueba de resistencia subiendo al alto del León pone de manifiesto la enorme exigencia mecánica (potencia, motores y frenos) que demandaba aquel trazado montañoso en la época. Tampoco es una cuestión caprichosa que estos vehículos debieran disponer de arranque eléctrico, en lugar del tradicional por manivela en aquellos años, dada la necesidad de una puesta en marcha de la camioneta instantánea y sin esfuerzo, siendo habitualmente requerida para servicios urgentes de orden público que no podían admitir demoras por tal motivo. Y en todo caso el arranque manual por manivela se supone que estaba también disponible alternativamente en caso de fallos eléctricos y/o de batería. 
 
    El precio máximo de 25.000 ptas. por vehículo tampoco es algo que pueda pasarse por alto, seguramente eran muy caros según el coste de la vida en la época (todos los automóviles tenían un precio desorbitado en los años 30 y solo estaban al alcance de las clases pudientes), de modo que en este aspecto no vamos a descubrir nada nuevo. He intentado buscar la equivalencia de la peseta de 1932 con los euros de 2020, pero no he encontrado ningún resultado esclarecedor al respecto. En otro orden de cosas, no deja de sorprender, sobre todo, la protección que ofrecía la República a la industria nacional en unos tiempos en los que precisamente la industria de la automoción española podía considerarse muy incipiente y la mayor parte de los vehículos que llegaban al país eran de importación. Llamativa igualmente la urgencia y apremio en los plazos de entrega del material móvil una vez adjudicado el contrato: solo 45 días para fabricar 60 vehículos con las características antes especificadas. No obstante, enseguida veremos que la totalidad de esos vehículos no llegaron a Madrid en un solo lote, sino en varias partidas a lo largo de los meses de septiembre, octubre y noviembre, e incluso de diciembre de 1932 al menos los 13 últimos, según se deduce de las matrículas que les fueron adjudicadas.
 

La camioneta nº 82 de las Compañías de Asalto 
 
 
    Finalmente, la adjudicataria del contrato fue la prestigiosa empresa española de automoción Hispano Suiza, que fabricaría en Barcelona las 60 unidades de la camioneta modelo T 60 R destinadas a la Dirección General de Seguridad. Se trataba de un modelo sencillo, resistente y versátil (también sirvió como base para autobuses y camiones), con un motor de  seis cilindros y 3.000 cc. de cilindrada, que rendía 56 H.P de potencia a 2.500 rpm., admitendo una carga útil de 3.000 kgs. o 25 pasajeros, y pudiendo desarrollar una velocidad máxima de 70 km/h. No consta su peso, pero podemos estimarlo entre 5 y 6 toneladas en orden de marcha, sin carga ni pasajeros.  
 
  El 20 de julio de 1932, el Ministerio de la Gobernación informa en la Gaceta de Madrid de la aprobación de la subasta de 60 camiones a favor de la citada Hispano Suiza, quedando desierta la de 40 automóviles ligeros tipo Faetón para la Policía, que se convocó simultáneamente, al no haberse presentado ninguna proposición de acuerdo con las condiciones técnicas exigidas para estos vehículos. 


 
 
 
Diferentes imágenes de época de la camioneta
Hispano Suiza T 60 R 
 
    La primera de las camionetas del lote matriculada, al menos según las informaciones disponibles, fue precisamente la que llevaría asignado el número 17 del Parque Móvil de las Compañías de Asalto y en la que se produjo la detención y asesinato del diputado José Calvo Sotelo. Como ya se ha mencionado anteriormente, se trata de la M-43028, matriculada en septiembre de 1932. Las 59 restantes serían matriculadas entre septiembre y quizá diciembre de dicho año, pero solo se ha encontrado información disponible de las matriculadas hasta noviembre (todas en Madrid), hasta un total de 47 unidades, desconociéndose las placas de matrícula y fecha de matriculación de las 13 restantes, como se ilustra en las siguientes infografías de elaboración propia. 


     

    
     La dramática madrugada del 13 de julio de 1936, varias camionetas del modelo Hispano Suiza T 60 R de las Compañías de Asalto emprendieron la marcha desde los diferentes cuarteles de Madrid en donde tenían sus bases, con la misión de detener a algunos falangistas sospechosos de los asesinatos cometidos contra militantes socialistas y anarquistas en los meses y días previos. En concreto, la nº 17 (según algunas fuentes, un turismo Fiat acompañaba también a la camioneta, a la que supuestamente le habían quitado las placas de matrícula) lo hizo desde el cuartel de la calle Pontejos, en el centro de la ciudad, llevando a bordo un grupo de entre 12 y 15 personas (incluso 17, según otras fuentes), compuesto por guardias de asalto, guardias civiles y paisanos armados.  Portaban estos una lista con las identidades y domicilios de algunos falangistas que debían ser arrestados, como ya se ha mencionado, pero las direcciones resultaron ser falsas y no pudieron llevar a cabo su misión. Y entonces alguien propuso detener al político derechista Gil Robles, arresto que tampoco pudo llevarse a cabo al encontrarse este de vacaciones fuera de Madrid. Finalmente,  la camioneta 17 enfiló la calle de Velázquez y recordaron que en el número 89 de la misma residía José Calvo Sotelo. Subieron varios integrantes del grupo al domicilio del diputado y se lo llevaron detenido un cuarto de hora después. Fue obligado a sentarse en la tercera fila de bancos corridos de la camioneta en sentido de la marcha, y según unas versiones, cuando el vehículo apenas si había recorrido unos 200 metros, uno de los pistoleros que iba sentado a su espalda en el banco opuesto y en sentido inverso al de la marcha, se volvió y le disparó dos tiros en la cabeza que le causaron la muerte en el acto. 
 
 

 Pistola Astra 400, fabricada en 1921 -también conocida como "pistola puro" por la forma de su cañón-, con la que se cometió el asesinato de Calvo Sotelo
 
 
    Sin embargo, según el testimonio más fidedigno de uno de los guardias de asalto que iba esa noche en la camioneta, el asesinato se produciría unos minutos más tarde, pues antes la siniestra comitiva motorizada fue interceptada en la calle de Alcalá por un control de la propia Guardia de Asalto, que les dejó continuar sin mayores impedimentos, entendiéndose, por tanto, que Calvo Sotelo aún seguía vivo entonces. Sea cual fuese el momento preciso del asesinato, lo cierto es que con el cadáver del diputado caído entre la fila de asientos en medio de un charco de sangre, el desconcierto se apoderó de los ocupantes de la camioneta 17, que decidieron dirigirse a toda velocidad al Cementerio del Este, más conocido en la actualidad como Cementerio de la Almudena,  en cuya puerta abandonaron el cuerpo, regresando de nuevo al cuartel de Pontejos. 



Maqueta a escala encontrada en internet de la camioneta T 60 R, en donde puede apreciarse con detalle la disposición de las filas de asientos. En cuanto al color de la carrocería del vehículo existen discrepancias sin resolver. Podría ser del azul representado en esta maqueta, de color gris, o de color caqui, como aparece representada en la ilustración inferior
 
    Una vez de vuelta en el cuartel de Pontejos, a uno de los guardias se le encomendó la limpieza de la camioneta para eliminar las manchas de sangre derramadas sobre el suelo y los asientos de madera del vehículo, pero después de dos lavados las huellas del crimen seguían siendo visibles y la Policía Judicial encargada de la investigación las descubrió a la mañana siguiente. No obstante, parece ser que la jefatura de la Guardia de Asalto consiguió posteriormente ocultar o hacer desaparecer definitivamente la tristemente célebre camioneta nº 17, y nunca más volvió a saberse de ella. No faltan quienes han insinuado que es posible que alguien la conserve en la actualidad restaurada y a buen recaudo, pero esto resulta demasiado improbable y ha de considerarse un rumor infundado. Aunque de ser así, este vehículo histórico tendría un valor incalculable. Pero seguramente sería desguazada poco después del asesinato, o si continuó en servicio acabaría sucumbiendo en alguno de los muchos episodios y avatares de la Guerra Civil que se desencadenaría cinco días más tarde, o bien durante la dura posguerra siguiente. De hecho, no hay constancia de que haya sobrevivido ninguno de aquellos ejemplares Hispano Suiza T 60 R del lote de 60 unidades fabricadas en 1932, ni de otros fabricados anterior o posteriormente.
 



 
 
 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 

 

     


    


 


  

 

 

 

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