Mostrando entradas con la etiqueta DÉNIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DÉNIA. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de enero de 2018

EL AUTOBÚS LEYLAND DE LES ROTES-DÉNIA (Alicante)




Dos artículos de Route 1963 publicados en el periódico semanal CANFALI MARINA ALTA los días 8 y 16 de diciembre de 2017





EL AUTOBÚS LEYLAND DE LES ROTES (I)

La prestigiosa firma de automoción británica Leyland tenía por costumbre en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo bautizar los motores de sus autobuses con nombres de grandes felinos: Lion, Tiger, Leopard... Unos autobuses que rodaban por las carreteras de todo el mundo y que, por supuesto, llegaron también a España para prestar servicio en las flotas de transporte urbano de las grandes ciudades y en las principales líneas de transporte regular de viajeros por carretera, hasta que eran desechados por éstas y traspasados a empresas y compañías de inferior rango que los seguían explotando en servicios locales de poblaciones menores. Así es como a mediados de los años setenta llegó a Dénia aquel autobús Leyland, que vino a consumir aquí la última etapa de su vida y, todo hay que decirlo, a morir de forma indigna, como veremos oportunamente. Desconozco si se movía impulsado por un motor del modelo León, Tigre o Leopardo, en su denominación británica de origen, pero lo cierto es que ya entonces carecía de cualquier atributo de agilidad o fiereza característico de los grandes felinos, y por el contrario se desplazaba con esa lentitud y mansedumbre propias de las grandes tortugas centenarias. En su descargo hay que decir que por entonces ya era muy antiguo y todavía tendría que envejecer hasta alcanzar casi los veinticinco años de servicio, y eso es mucho tiempo incluso para un autobús inglés.

Y habría de ser precisamente un compatriota suyo, aficionado a los vehículos de transporte clásicos, quien virtualmente lo rescatase del olvido muchos años después de su desaparición, junto a otras decenas de ejemplares de diferentes marcas y modelos que rodaron antaño por estas tierras meridionales. Nuestro singular protagonista aparece al menos en una imagen de la extensa colección de fotografías en color de autobuses alicantinos tomadas en la década de los setenta del siglo XX y alojadas en internet por un británico que responde al nick o apodo de Felixjaz. La fotografía en cuestión está datada por su autor en el año 1977, y en ella aparece el Leyland que prestaba servicio urbano en Les Rotes aparcado en una calle de Dénia junto a un Seat 600 y un Simca 1000. Vehículo excedente de la flota de la célebre empresa de transporte de viajeros La Unión de Benissa, ya desaparecida hace tiempo, conservaba sus característicos colores de la carrocería, fondo anaranjado con franjas rojas transversales, y en los laterales podía leerse el nombre de la nueva empresa propietaria, Autobuses de Dénia, S.A.

Este autobús, aunque había sido matriculado en septiembre de 1963 con la placa M-358.074, probablemente nunca estuvo en Madrid, prestando siempre sus servicios en las diferentes líneas regulares de viajeros que La Unión de Benissa tenía en explotación en el litoral levantino. Retirado de estas líneas principales por lo menos catorce años después, cuando vino a prestar servicio urbano a Dénia ya debía llevar recorridos cientos de miles de kilómetros entre Valencia y Alicante y en otros itinerarios secundarios a través de la N-332, pues no estaba construida aún la Autopista del Mediterráneo (posteriormente renombrada como AP-7), y todas las rutas regionales de medio y largo recorrido se realizaban por la antigua carretera nacional, muy peligrosa y congestionada de tráfico, sobre todo en verano.

martes, 7 de noviembre de 2017

LA CASILLA DE PEONES CAMINEROS DE DÉNIA




Un artículo de Route 1963 publicado en CANFALI MARINA ALTA el día 4 de noviembre de 2017




LA CASILLA DE PEONES CAMINEROS DE DÉNIA

Casi en su estado original pervive esta casilla de peones camineros en la partida Madrigueres, a espaldas del Hospital de Dénia. Como es bien sabido, los peones camineros se encargaron del mantenimiento y conservación de las carreteras españolas desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del XX, cuando la profesión se fue extinguiendo, y para tal fin residían permanentemente con sus familias en estas viviendas toscas, mal acondicionadas y generalmente establecidas en mitad del campo y muy alejadas de las poblaciones. Llegaron a existir miles de casillas por todo el país, y con la progresiva extinción de la categoría laboral de sus moradores la mayor parte de ellas fueron directamente demolidas, o bien abandonadas a su suerte hasta que el paso del tiempo las ha ido convirtiendo en meras ruinas de cascotes y escombros condenados al olvido. En la comarca de la Marina Alta y en otras comarcas de la provincia de Alicante perviven varios ejemplares de estas casillas en mejor o peor estado de conservación, e incluso algunas han sido restauradas y rehabilitadas para diferentes usos.

En las carreteras que transitan por el término municipal de Dénia existieron en tiempos otras casillas de peones camineros, ya desaparecidas, pero el ejemplar que todavía se conserva fue construido probablemente a principios de los años cuarenta del pasado siglo, abandonándose tal vez a principios o mediados de los sesenta. Pertenecía a la antigua carretera comarcal C-3311 (Albaida-Dénia), actualmente denominada CV-7221, y en uno de los laterales de la casilla todavía se intuyen en el rótulo azul semiborrado las distancias indicadas a Cocentaina (64 kms), y a Ondara (4 km). En el lateral opuesto, el rótulo ahora completamente ilegible indicaría la distancia de 4 kms. a Dénia. En las proximidades de la casilla se conserva muy deteriorado también el primitivo hito de la Instrucción de Carreteras de 1939 que marca el punto kilométrico 63 de la citada C-3311.

En lo que respecta al estado de conservación de esta casilla, exteriomente se observa que es impecable, con sus muros de piedra en perfectas condiciones, sin grietas ni boquetes abiertos. Igualmente, las ventanas de la fachada, los muros del corral o patio trasero y la única puerta de acceso al interior de la casilla (que conserva la persiana de cáñamo original y el rótulo superior de Peones Camineros perfectamente legible) se mantienen en su estado primitivo, si bien acusan el paso del tiempo y el abandono, más notable en el tejado. Hace algunos años pude asomarme furtivamente a través de una abertura en la malla metálica de una de las ventanas, y lo que vi corrobora de manera fehaciente el abandono del interior de la casilla —al menos en aquel momento—, lleno de maleza y de enseres viejos amontonados de cualquier manera. Durante algún tiempo después de su cierre definitivo seguramente se siguió usando como almacén de materiales relacionados con la conservación de la carretera, pero posteriormente acabaría por perder incluso esta utilidad, y la única razón por la que no ha sido demolida responde, quizá, al hecho de que se encuentra en un entorno urbanizado. De haberse ubicado en una zona rural aislada, como era el caso de la mayoría de las casillas, es seguro que habría desaparecido hace muchos años.

En conclusión, ¿qué podría hacerse con esta casilla de peones camineros, única en el término municipal de Dénia? Indudablemente, rehabilitarla y conservarla en buenas condiciones para, posteriormente, incluso encontrarle alguna nueva utilidad funcional, ya fuese como vivienda, comercio, oficina o dependencia turística o cultural. Es cierto que carece de valor arquitectónico, pero sí tiene un gran valor histórico y patrimonial, y el organismo competente de quien dependa debería velar por su preservación. Dejo aquí hecha la propuesta, para que pueda ser considerada.


viernes, 29 de abril de 2016

COSTA BLANCA (Alicante). Año 1958. Filmoteca Española.



Seguimos descubriendo verdaderas joyas documentales de la historia contemporánea de España relacionadas con la carretera en los archivos públicos digitalizados de la Filmoteca Española. En este caso el hallazgo no es nuestro, sino de uno de nuestros seguidores de la página de Facebook EN LA CARRETERA, pero tanto da. Lo interesante es encontrar estos reportajes entre cientos de ellos y divulgar el descubrimiento para que pueda ser disfrutado colectivamente. Y además, en esta ocasión, semejante hallazgo nos resulta especialmente oportuno para elaborar sin demasiados quebraderos de cabeza la correspondiente entrada mensual del blog.

Tampoco se complicaron excesivamente la vida los realizadores del reportaje. Apenas diez minutos de película en color y un guión muy sencillo para mostrarnos rápidamente los lugares más emblemáticos de la Costa Blanca alicantina, cuando todavía no había sucumbido al furor destructivo del turismo, que en los años siguientes transformaría para siempre, y a peor, la fisonomía de la zona.

Dos señoritas supuestamente francesas (pero que en realidad son españolas, como se lee en los créditos previos de la película) recorren esta franja de la costa mediterránea a bordo de un Renault 4-4 con matrícula igualmente francesa (aunque con toda seguridad falsa, o por lo menos imaginaria), y partiendo de Oliva (Valencia) van haciendo diversas escalas en Denia (y erróneamente dicen que esta población guarda restos celtas y romanos, cuando en realidad son fenicios y romanos), Jávea/Xàbia, Cabo de la Nao/Cap de la Nau, Moraira, Calpe/Calp, Castell de Guadalest (pintoresca localidad del interior), Altea, Villajoyosa/La Vila Joiosa, Benidorm, Playa de San Juan/Sant Joan, Alicante/Alacant, y Elche/Elx, cuya visita al célebre Palmeral da por finalizado su viaje y el reportaje, dando a entender que regresan a Francia en su simpático Renault 4-4 de matrícula falsa (o por lo menos imaginaria). 




Pero a pesar de su sencillez, e incluso candidez -o precisamente por ello-, muy del gusto de la época, este reportaje resulta delicioso y evocador, y casi sesenta años después nos permite comprobar qué poco queda de aquel territorio, entonces casi virgen, y hoy absolutamente devastado e irreconocible por culpa de los desmanes urbanísticos del turismo. No hemos podido resistir la tentación de descargar el reportaje y subirlo a Youtube para poder ofrecerlo por aquí. Que lo disfrutéis al menos tanto como lo hemos disfrutado nosotros.






jueves, 30 de octubre de 2014

N-332. Límite de provincias Alicante-Valencia y hallazgos y curiosidades en Vergel y Ondara.



Una tarde de Junio tórrida en la provincia de Alicante, me aburría, me había quedado sin provisiones para la cena y era necesario bajar al súper más cercano para solventar la situación. Cogí la moto, llené la maleta trasera o top case de víveres no perecederos y decidí que era un crimen volver a meterse en casa sin dar una vuelta por las carreteras cercanas. No iba a ciegas, desde luego. Sabía dónde buscar, aunque al final encontré mucho más, y más interesante, de lo que esperaba en un principio.


Este hito lo llevaba viendo toda la vida, pero completamente mudo y descascarillado. Sin embargo, el otro día, me llevé la grata sorpresa de que había sido restaurado y pintado con la nueva denominación de la carretera. Meses después, gracias a las investigaciones de mis colaboradores, hemos conseguido averiguar la nomenclatura primitiva a la que correspondió. Se trataba de la A-P-1323, y se encuentra en Las Rotas (Denia). Es una carretera local muy corta que muere en el mar. Es curioso que los caracteres del cajetín estén pintados en negro, en lugar del blanco preceptivo de los hitos del Plan Peña, pero es que para que destaquen sobre el amarillo tiene que ser un blanco especial, muy intenso, y naturalmente a estas alturas de la Historia no se van a complicar la vida los responsables del asunto. Bastante es que se haya salvado el hito, porque el del km. 1 ya es metálico, y la carretera termina antes del km.3. Muy corta, como digo.


Por aquí había ya poco que hacer en cuanto a descubrimientos de vestigios carreteriles, así es que lo obligado era acercarse hasta la N-332, muy cerca, en el límite de provincias de Alicante y Valencia, una frontera que siempre me ha resultado excitante. Hasta hace poco tiempo en este límite existía un cruce muy peligroso hacia Denia y sus playas regulado por un stop. Pero ese cruce se cobró tantas vidas que decidieron suprimirlo sobreelevando la N-332 y estableciendo una rotonda debajo. Como consecuencia de ello quedó sin servicio un breve tramo de carretera de apenas 100 metros, aunque en realidad todavía da acceso a alguna finca colindante.





El río Racons, o Molinell, marca el límite entre las dos provincias. Hace años, entrando desde la de Valencia a la de Alicante se veía un cartel con una cita del escritor gallego Wenceslao Fernández Flórez: Alicante, la casa de la primavera. Lamentablemente ese cartel ya no existe, porque este país se vuelve cada vez más prosaico.

Vista del tramo en sentido Alicante, con la silueta prominente del Montgó al fondo:


 Y desgraciadamente nos encontramos también con esto:


No sabemos si la víctima, al parecer de nacionalidad alemana, perdió la vida antes o después de la rectificación del peligroso cruce. Pero lo cierto es que sobrecoge seguir encontrando estas cosas en la carretera.

Regresamos al municipio de El Verger, primera localidad alicantina que encontramos en esta carretera viniendo de Valencia. La nacional ha sido circunvalada, pero el pueblo conserva milagrosamente tres hitos del Plan Peña en un aceptable estado de conservación y además correlativos. Corresponden a los primitivos kilómetros 174, 175 y 176 de la N-332, antes de que se variase su kilometraje, que ya quedaría reflejado en hitos metálicos.






Dos tomas del 175. Es curioso que ha existido movimiento de tierras en las cunetas y sin embargo el hito ha sobrevivido, afortunadamente. No es lo habitual, como tampoco es habitual que lo dejen degradarse sin más, perdiendo la pintura como consecuencia de los años y de la intemperie. Otros que todavía sobreviven en esta carretera han sido repintados, pero borrando la numeración kilométrica y dejando sólo el cajetín con el rótulo de N-332.




El 174. Este es quizá el que mejor se conserva, y además, al encontrarse en una amplia zona ajardinada y enterrada su base, pienso que tiene más probabilidades de sobrevivir definitivamente e incluso de ser restaurado de pintura, aunque le borren el punto kilométrico. Lo cual es una lástima, por otra parte, porque lo suyo sería respetar su estado original, caracteres incluidos, aunque no reflejen el kilometraje real de la carretera en la actualidad.

Seguí buscando más hitos correlativos, quizá el 173 y sucesivos en orden descendente, pero la travesía de El Verger a partir de este punto ya se encontraba completamente urbanizada, con aceras y edificios, y en estas circunstancias los viejos hitos tienen a desaparecer inexorablemente. Sin embargo, entre el hito 176 y el 174 todavía encontré cosas dignas de interés, como veremos a continuación.


Este coche (al parecer, un Rover) se quemó completamente en algún lugar no muy lejano y lo trajeron a este desguace que existe a la entrada de El Verger. Todavía no lo han llevado al interior del recinto del desguace, que es perfectamente visible desde la carretera y cuyo interior fotografié en alguna ocasión anterior. Para mí no tiene un interés excesivo, porque todos los vehículos que alberga son bastante modernos, o por lo menos demasiado contemporáneos. Sin embargo, teniendo en cuenta que la mayoría de los desguaces a la intemperie han desaparecido, para convertirse en plantas de reciclado de chatarra completamente asépticas e invisibles desde el exterior, este de El Verger puede considerarse una excepción y una singularidad notable.

¿Y qué decir de este reclamo comercial que se encuentra un poco más adelante? Ocupa todo el arcén y casi invade la propia carretera. Completamente inadmisible. Sin embargo es una costumbre en esta zona que los anunciantes de negocios particulares invadan con su publicidad las vías públicas. Apenas un kilómetro más allá se ubica el cuartel de la Guardia Civil.


Otra costumbre muy frecuente en El Verger es que los tejados de casas y edificios exhiban vehículos de todo tipo, bien como reclamo comercial de sus actividades, en este caso un negocio de motos, o por puro misterio y abandono, como veremos más adelante.











Sin embargo, nada mejor que este reclamo de la tienda/taller a pie de carretera. Se trata de una Ural con sidecar muy aparente y vistosa. Una moto rusa que no puede competir con productos europeos occidentales y asiáticos mucho más evolucionados. Sólo con detectar los arcaicos frenos de tambor ya podemos hacernos una idea de las pretensiones de esta moto. No obstante, en la primera imagen, se puede observar un detalle gracioso: lleva un anagrama con la hoz y el martillo en la parte inferior trasera del sidecar. Vamos a recortar la fotografía para que se vea mejor:


Y volvemos a los tejados. Casi saliendo ya de El Verger, nos encontramos con este Seat 1400 convertido en un acordeón, que es imposible saber cómo ha llegado ahí arriba. Lo llevo viendo durante varios años y está claro que alguien lo ha tenido que subir al tejado de porque sí. Además, el local comercial no tiene nada que ver con actividad de automoción alguna, pues es, o era, de una empresa de elementos de riego o similar. Supongo que no existirá ninguna normativa municipal que te obligue a bajar del tejado de tu casa o negocio un pedazo de chatarra. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Y me parece bien. Pero por lo menos desconcertante no podemos negar que resulta.


Seguimos viaje por la N-332 en dirección Alicante, y la siguiente localidad que nos encontramos es la de Ondara. Sin ser demasiado exhaustivo en mi búsqueda de antiguos elementos y sin salirme del entorno de la carretera encuentro por lo menos dos vestigios muy interesantes. Este no lo conocía, el segundo sí.




Esta señal de prohibición de señales acústicas es toda una reliquia de otros tiempos. ¿Tendrá fecha de fabricación por detrás? Cuando me bajo de la moto para hacerle un par de fotografías e indagar en su reverso para encontrar una fecha, los peatones que transitan por la calle me miran alucinados como si se encontrasen ante un extraterrestre. Pero yo a lo mío, sin inmutarme. No encuentro ninguna fecha, y aparentemente no la tiene, aunque es difícil saberlo, porque puede encontrarse en la parte derecha más pegada a la pared. Pero no me atrevo a mover la placa ligeramente para salir de dudas, porque la gente a lo mejor se hubiera mosqueado.

Y por último, este cartel direccional que llevo viendo toda la vida en plena travesía de la N-332 por Ondara (es decir, medio siglo), que siempre quise fotografiar y que por fin lo conseguí esa tarde de mediados de Junio de 2014. Aunque mi deseo secreto es llevarme el cartel, por supuesto, cosa que se antoja demasiado complicada. El edificio está que se cae a pedazos, pero el cartel resiste y se encuentra a demasiada altura como para intentar acceder a él. Y además, ¿en dónde diablos tiene el anclaje a la pared? ¿Por detrás? ¿Pero cómo? Me quedaré con las ganas de averiguarlo. Como curiosidad chapucera de su colocación destacar que la punta de flecha sobresale sobre la arista del edificio. Pero ahí sobrevive, impertérrito, indicando un destino que sigue siendo correcto aunque ya no se utilice esa carretera (antigua C-3311) para llegar a Denia ni a sus playas.