domingo, 28 de octubre de 2018

EL VIAJE DE FREESTON POR ESPAÑA EN AUTOMÓVIL



Un artículo de Tarik Bermejo


Son numerosos los viajes que realizaron personas extranjeras por España, apareciendo algunas publicaciones en las que se narran sus experiencias. Conocidos son los recorridos de Peyron, Ponz, Davillier y Doré, etc. que dejaron manuscritos con importante información acerca de los transportes terrestres existentes en la península.

Con el advenimiento del automóvil, y sustituyendo paulatinamente a los animales de tiro, comenzaron a realizarse los primeros viajes en dicho medio; y cuando ganaron en fiabilidad los viajes se extendieron a largos trayectos que ocupaban varias jornadas.

En esta nueva fiebre por los viajes apareció el inglés Charles Freeston, miembro de la Royal Geographical Society, al que parece que se le hicieron pequeñas las islas británicas y arribó a la Europa continental a bordo de un Rolls-Royce para conocer las carreteras y lugares de los países centroeuropeos. Desde antes de la I Guerra Mundial había recorrido y documentado ciertos itinerarios por los Alpes y los Pirineos, y posteriormente recorrió carreteras de Francia y otros países. Y llegó el momento de visitar las carreteras españolas: acababa de empezar la década de los treinta cuando salía a la venta la primera edición del libro The roads of Spain. A 5000 miles’ journey in the new touring paradise, prologado por Merry del Val, embajador español en el Reino Unido.

Figura 1: portada del libro de Charles Freeston.

El libro consta de veinticuatro capítulos y dos apéndices, en los que se realiza una pormenorizada exposición de los lugares visitados. Freeston recorrió todas las provincias españolas, a excepción de la entonces provincia de Logroño, y es posiblemente uno de los mejores testimonios que se pueden encontrar de dicha época para evaluar la labor realizada en las carreteras a lo largo de la Dictadura de Primo de Rivera, tanto las incorporadas al Circuito Nacional de Firmes Especiales como a otras.

En el capítulo primero, que es introductorio, relata lo siguiente de su experiencia en el viaje:

«Las sorpresas no son invariablemente agradables, pero los turistas que visiten España se asombrarán por la cantidad y calidad de las carreteras españolas. Es justo decir que España ha sufrido una absoluta revolución en el acondicionamiento de sus carreteras, y que con tal energía se ha llevado a cabo los trabajos, y con tan buen sentido, que estas carreteras pueden ser consideradas las mejores del mundo. No solamente en cuanto a calidad, comparables a las de otros países, sino que presentan ciertas características que son bastantes desconocidas en otros lugares. [...]

Figura 2: viaje por el Alto del León (Segovia-Madrid).

»Antes de iniciar el viaje que he realizado por España, estaba preparado para encontrar obras de mejora, sobre todo por la información obtenida de los residentes. No obstante, uno debe contar con que dicha información esté exagerada por el orgullo local, y por tanto habría que aplicar un coeficiente reductor para que sea igual que en la realidad.

»Pero en este viaje comprobé que las mejoras eran superiores a lo que yo había supuesto y también a lo que me habían dicho mis informadores, que lejos de haber exagerado, se habían quedado cortos en contarme la forma en que se habían realizado las obras. En una palabra, las nuevas carreteras de España no han sido acondicionadas para el tráfico, han sido concebidas para el tráfico motorizado, conociendo los factores necesarios para conducir con confort, seguridad y velocidad.»

Figura 3: carretera de la costa mediterránea, con el Peñón de Ifach al fondo.

Por mejoras introducidas se refería a la eliminación de ciertas curvas peligrosas, ampliando el radio de éstas, además de los nuevos sistemas de contención introducidos con vallas de madera y metálicas. Pero quizás lo que más destaque es el peraltado en las curvas, afirmando que no lo había visto en ningún lugar salvo en los circuitos de carreras y en las carreteras de montaña.

«Cabría preguntarse ¿Por qué se ha realizado este maravilloso acondicionamiento de las carreteras españolas? La respuesta es simple. El Gobierno español se dio cuenta de que estamos inmersos en los tiempos de los viajes por carretera y que, por tanto, para atraer turistas, haciendo la competencia a otros países, hay que ofrecerles buenas carreteras para sus vehículos. Y mientras Francia ha dejado que sus carreteras napoleónicas se encuentren muy mal conservadas, España ha reconocido que su red no era buena y puso en marcha un programa completo para ponerla al día.

»Para tal fin el Gobierno tomó un préstamo de no menos de 600 millones de pesetas, que fue asignado para la mejora de carreteras, y en vez de realizar el trabajo en un tiempo indefinido de años, se dirigieron a la tarea de construir y mejorar las carreteras tan rápido como un ejército de hombres podía llevarlas a cabo.»

Tal y como afirma José Rodríguez Spiteri en su artículo «Las carreteras españolas vistas por un inglés», de la Revista de Obras Públicas, era posible viajar desde la frontera francesa a Madrid en unas ocho horas, para llegar a Sevilla en igual tiempo. Desde Perthus hasta Barcelona se invertían tres horas, y de ahí hasta Madrid (786 km) doce horas. De esta forma, y gracias a las mejoras realizadas, los tiempos de recorrido disminuyeron notablemente, permitiendo al transporte por carretera competir en condiciones muy ventajosas con el ferrocarril, medio predominante hasta entonces, y ganar una accesibilidad territorial desconocida anteriormente.


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