Este es un relato de ficción. Todos los personajes, los lugares y las situaciones son, por lo tanto, imaginarios, y cualquier parecido con la realidad ha de considerarse como una mera coincidencia. Fue publicado por primera vez en el año 2004 en un foro motorista de internet, y debido a determinados pasajes escabrosos de la narración se hizo necesario aplicarle algún tipo de omisión o censura en alguna de las entregas. Se ofrece ahora íntegro en su versión original en este blog, y por tal motivo hemos de advertir que LA LECTURA DE ESTE RELATO NO ES ADECUADA PARA MENORES DE DIECIOCHO AÑOS.
Un relato de Route 1963
AGOSTO ARDIENTE
La heroica proeza del sargento Nogueras y de su compañero Briongos en el Alto del Tossal dio mucho de que hablar en los días siguientes. Por supuesto los periódicos locales se ocuparon de la noticia otorgándole enorme eco y relevancia, relatando con todo lujo de detalles cómo se había desarrollado el suceso y sin escatimar lo más mínimo los merecidos elogios a que los guardias se habían hecho acreedores con su valiente intervención. Asimismo, gentes de toda la comarca de las Tierras Grises hablaban y opinaban sin cesar del tema, engrandeciendo involuntariamente las figuras del sargento valenciano y del número aragonés hasta dotarlas de una excelencia casi mítica que les elevaba por encima de los simples mortales. Extraña actitud esta de las gentes, sin embargo, pues hasta aquel día ambos guardias habían sido notablemente impopulares entre la población autóctona a causa de su estricto celo profesional en la carretera cumpliendo su cometido de imponer sanciones de tráfico y verificar documentaciones y permisos. Y eran tan inflexibles con las infracciones, sobre todo Nogueras, que muchos automovilistas y camioneros conocidos de los contornos ni siquiera se habían dignado saludarles hasta ese mismo momento en que fueron elevados a la condición de héroes. Esto al sargento no podía por menos que sacarle de quicio:









